Se sostiene que la inmigración de venezolanos al Perú ascendería ya a unos ciento cincuenta mil refugiados, los que reciben prestamente atención y protección en el país, lo que está muy bien, humanitariamente. Pero ¿qué se está haciendo a favor de cientos de miles o millones de peruanos que sufren  en diversos sectores del territorio, sin fuentes de trabajo, sin salud y sin nada,  donde miles de niños mueren de frío y de hambre? Los que sobreviven, apenas se desenvuelven en la miseria, sin agua, sin energía eléctrica, sin atención médica en el más clamoroso abandono. En tanto, procedentes de todos los confines del territorio, ingresan a Lima unos quinientos mil compatriotas creyendo que encontrarán a la panacea de sus angustias, en una carrera dirigida a que pronto el territorio nacional estará descocupado..

Se afirma que la inmigración venezolana continúa, pero acontece una curiosa contradicción, cuando advertimos que cerca de tres millones de peruanos se hallan refugiados en Estados Unidos, unos ciento cincuenta mil en Chile, ciento setenta mil en Argentina y una cantidad similar en España. ¿Cómo descifrar este fenómeno contradictorio?

De otro lado, ya se escuchan clamores en el sentido que los peruanos están siendo  desplazados por los inmigrantes venezolanos, muchos de los que, según se especula están ya ubicados y en camino a solucionar sus precarias situaciones. Pronto, sin duda podrán adecuarse y lograr éxito, en tanto millones de peruanos aún viven y continuarán morando en  lugares inaccesibles, en los cerros y colinas y en tétricos suburbios, refugio de hambre, de miseria, de enfermedades y delincuencia.

Después de lo dicho y vista la realidad, ¿Acaso nos podemos preguntar que está aconteciendo en el país? ¿A qué se debe que quienes migra nuestro valle de lágrimas, pronto nos desplazan y prosperan? ¿Acaso son más idóneos, o qué otro fenómeno sucede? Se trata sin duda de un tema que bien podría servir a los expertos en la cinematografía, como un sólido argumento fílmico o de sustento literario para los novelistas, que encontrarán este asunto, no un argumento de ciencia-ficción sino de una realidad.