ESTIMADOS AMIGOS

En la revista VIVIR BIEN Nº 203 (enero 2018).  Se ha publicado una entrevista que le hice a don HECTOR VARGAS HAYA.

Adjunto dicho documento

Cordiales saludos

Bernardo Ahlborn

PERÚ, 196 AÑOS DE CORRUPCIÓN

ENTREVISTA A DON HECTOR VARGAS HAYA.

Bernardo Ahlborn III

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Conocí personalmente a don Héctor Vargas Haya el 19 de enero del año 2006. Sucedió en la presentación de su libro Perú: 184 años de corrupción e impunidad. Todo fue gracias a un común amigo: Armando Robles Godoy, el presentador de dicho libro.

A partir de esa fecha, me he reunido con don Héctor en muchas ocasiones, lo cual me ha permitido conocer su amplia trayectoria política e intelectual. Precisamente en una de nuestras varias tertulias, gracias a Don Héctor conocí uno de los errores lingüísticos (de los muchos que cometen) nuestros políticos, periodistas e intelectuales: ¡la seudo existencia de un (a) Premier y de un primer ministro en nuestra nación!

Por tal razón, decidí empezar esta entrevista planteándole la siguiente interrogante:

Don Héctor: ¿En el Perú existe el cargo de Premier o de Primer Ministro?

HVH.- Ni lo uno ni lo otro. En el Perú la correcta denominación es Presidente del Consejo de Ministros. Respecto al uso de la palabra Premier, se trata de una cursilería, una huachafería. Premier es una voz francesa que significa primero. El Primer ministro solo existe en las monarquías y/o gobiernos parlamentarios, cuyas asambleas lo eligen. Tales son los casos de Inglaterra, donde el primer ministro es elegido por la Cámara de los Comunes. En Alemania por el Bundestag. En Israel por el Kenneset, en Japón por la Dieta Japonesa, etc.

De acuerdo a sus indicaciones revisé nuestra actual Constitución, Capítulo V: Del Consejo de Ministros, en sus artículos del 119 al 129 y efectivamente sólo se menciona “Presidente del Consejo de Ministros”; no existen las palabras “Premier” ni “Primer Ministro”. ¿Cómo es posible que  nuestros políticos, periodistas e intelectuales, desconozcan nuestra Constitución y usen términos que no existen en la Carta Magna?

 

HVH.- Mi estimado amigo, ya se lo mencioné: se trata de una cursilería, una huachafería. En nuestro medio, abundan los dislates políticos, la improvisación. Las instituciones son cada vez más débiles. No hay partidos políticos. Todos son grupos de tránsfugas armados en la bodega de una esquina, en vísperas de las elecciones. El Perú no es una nación, sino una comunidad dispersa de  habitantes sin norte ni brújula. Hay que hacerla de nuevo.

Don Héctor: Otra interrogante que deseo plantearle está referida a su libro “Perú: 184 años de corrupción e impunidad”, texto que se publicó hace doce años, en dicha obra usted examina prolijamente la corrupción desde que somos república. Recuerdo que Armando Robles Godoy dijo en la presentación:

“El libro de Vargas Haya, con un humanismo implacable y una lucidez poco común, es en realidad, una Caja de Pandora llena de basura, que, al abrirla nos pone en contacto directo con realidades que sabemos ciertas, que queremos que no lo sean, o que neguemos, con la ayuda de esa oculta cobardía que nos permite vivir sin gritar” (Nota n°1).

 

Ahora bien, en el año 2013, se publicó en el Perú el libro “Historia de la corrupción en el Perú” del fallecido autor Alfonso W. Quiroz. En dicho texto, Quiroz cita “184 años de corrupción e impunidad”; y también se refiere a otros cinco libros de usted. Mi interrogante es la siguiente: Regularmente aprecio en los distintos medios de comunicación (hablados, escritos y televisados) de nuestro país, que siempre se refieren al libro de Quiroz, lo cual me parece bien; pero constantemente me pregunto ¿y por qué no lo llaman a usted? me llama la atención dicho silencio. Por favor, ¿qué piensa usted al respecto?

 

HVH.- Respecto a su pregunta, no le puedo decir por qué no me entrevistan; no lo sé. Sólo le podría decir que en este país, no es noticia la buena conducta, la honradez y la probidad. Son primicias, noticias de primera plana el crimen, la sangre, el sicariato, la corrupción, el escándalo, la sangre, etc.

En estos días, todos los medios de comunicación, se refieren al  caso Odebrecht, como si fuese la primera vez en que se enfrenta a la corrupción en nuestro país. Quien desconozca nuestra historia creería que nunca antes hubo corrupción y que tampoco jamás se sancionó; sin embargo en sus libros se mencionan muchos casos, los cuales fueron investigados y sancionados.

 

HVG.- Efectivamente, no faltan quienes manifiestan que recién ahora se está sentando un precedente con algunas detenciones producidas (que solo son prisión preventiva); se sostiene que recién ahora se está creando un precedente en la persecución a la corrupción. Y se olvidan de otros grandes sucesos acontecidos durante la República.

 

El primero, del 2 de noviembre de 1832, cuando el tribuno Francisco de Paula González Vigil pronunció su famosa frase “Yo debo acusar yo acuso”, al inculpar por infracción constitucional al Presidente de la República Agustín Gamarra:

 

El segundo: La actuación de la Comisión Parlamentaria Investigadora del Contrabando que yo presidí, integrada por los diputados Mario Villarán Rivera, Rafael Cubas Vinatea, Oscar Guzmán Marquina, Jaime Serruto Flores, Ramón Ponce de León y Hugo Carrillo Miani. Fue para investigar el gran Contrabando del siglo, título con el que calificó el diario El Comercio, en el año 1963, durante el primer gobierno de Belaunde. El monto calculado que se defraudó al país fue del orden de los 50 mil millones de soles. En dicho proceso estuvieron involucrados todos los Bazares Policiales y Militares, altos jefes de las FF.AA. El caso del BAP Callao, que defraudó unos 200 millones de soles, la Comisión Parlamentaria formuló acusación constitucional contra  el ministro de Marina F. Texeira, quien fue condenado por la Corte Suprema. También fueron condenados el Presidente del Fondo de Salud, dos ministros por el caso Salaverry y Chimbote; así como los más altos jefes de las instituciones policiales, el Superintendente de Aduana, empresarios de la transnacional Peikard de Panamá, Novelty Suppley, entre otros, y los responsables por la defraudación en el caso de los Mercedes Benz. La Comisión Parlamentaria formuló acusación contra los responsables de otros casos, como el de los aviones RIPSA, el del aeródromo clandestino de Las Brujas de Pisco. Fueron condenados el Superintendente de Aduana, aduaneros, vistas y marinos. Todos estos procesos y mucho más constan en mi libro Contrabando, texto que fue secuestrado por el dictador Velasco Alvarado el 30 de abril de 1970. Por añadidura, fui perseguido durante seis años. El libro se pudo publicar en el año 1976, bajo la garantía del gobierno de Morales Bermúdez; se realizaron cuatro ediciones de diez mil ejemplares cada uno. La tiranía de Velasco confiscó todo el archivo de la Comisión, el 3 de octubre de 1968, después que la Comisión había descubierto el contrabando de 80 fardos que desembarcaron en el Callao a nombre de la Comandancia del Ejército, que entonces se hallaba a cargo del general Velasco, autor del golpe.

Don Héctor: Usted formó parte de un partido que tuvo líderes de importancia nacional e internacional. ¿Por qué ahora, el APRA ya no tiene ese nivel de dirigentes? ¿Qué fue lo que pasó?

 

HVH.- Fue un oasis cívico-político en un gran desierto que quedó desierto tan pronto como, lamentablemente, toda esa pléyade de patricios  desaparecieron casi simultáneamente. Luego, un error de confianza al creer que el futuro estaba en la juventud, como lo sostenía González Prada, y entonces la mala suerte propició que quien se encargara de la dirección política fuera nada menos que el joven más inexperto y no precisamente el más idóneo y con un círculo a cuyos integrantes se les podría llamar sepultureros.

Usted fue un importante dirigente del APRA, podría decir a nuestros lectores, ¿cuándo y cuál fue el motivo de su distanciamiento de dicho partido?

 

HVH.- Después del desastroso y corrupto gobierno de 1985-90, que presidió un  factótum experto en  malas artes, no me sentí con derecho a solicitarle votos a la ciudadanía, y tal como lo dije en mi carta, renunciaba al proceso electoral de 1990, no obstante haber ocupado el primer lugar en los comicios internos y presidir la lista de Lima.  Diez años después, los llamados disciplinarios hasta me impidieron el ingreso a los locales del Partido por el delito de exigir honradez y que se efectuara una catarsis moral en el seno de la institución,  los llamados disciplinarios me cerraron las puertas y llegué a la conclusión que nada se podía hacer. Entonces en el 2000 renuncié a la militancia.

En una pregunta anterior usted dijo: “No hay partidos políticos. Todos son grupos de tránsfugas armados en la bodega de la esquina, en vísperas de las elecciones”. Frente a dicha realidad, ¿qué futuro le ve a nuestros seudos partidos políticos?

 

HVH.- Desde luego que el futuro es incierto. La democracia, el más excelso de los sistemas políticos no podrá jamás establecerse en el país si antes la ciudadanía no logra un nivel de cultura. Debo decirle que hace falta el establecimiento de una Segunda República, tal como aconteció en Francia, veinticinco años después de la Revolución Francesa que echó al despotismo de los Luises. La lucha continuó, hoy Francia administra la  Quinta República.   El Perú aún no ha iniciado  la primera.

Todos los países tienen partidos políticos, los cuales dirigen de una u otra forma a sus naciones; en el caso nuestro y tomando en consideración el nivel de nuestros llamados partidos políticos; ¿cuál cree que será el futuro del Perú?

 

HVH.- Carezco de condiciones de adivino, pero sólo le diré que la Democracia es imposible sin partidos, entendido en su verdadera acepción. En la ejemplar democracia de Inglaterra, gobiernan permanente y alternadamente dos grandes viejos partidos que hacen honor al sistema del Two Parthy Sistem. Algo similar acontece en las grandes democracias del mundo. En Uruguay el Partido Colorado y el Blanco, Igual en Colombia o Argentina. El Perú está muy distante de eso.

¿Qué se puede hacer para superar esta crisis de falta de honradez en la sociedad peruana, en la que sus ex – presidentes, presidente, autoridades y jueces son los primeros que deberían ser juzgados?

 

HVH.- ¿Y quién juzga a los juzgadores? No se  olvide que si bien los últimos cinco presidentes son cuestionados, lo fueron también los dos primeros de la República: José de la Riva Agüero y Bernardo Tagle, ambos declarados traidores por disidentes de la Emancipación, entre otras cosas. Los grandes consorcios que forjaron enriquecimientos  desde la época del Guano, el salitre, el caucho, los oscuros contratos Dreyfus, Gibbs, Grace, los Ferrocarriles, etc. La cosa no es nueva, sino una veterana costumbre.

¿Qué alternativas viables ve usted, para superar la coyuntura actual (escándalo Odebrecht) para fortalecer la institucionalidad –tan venida a menos –en nuestro país?

 

HVH.- Hay que construir o reconstruir el país. Nos hace falta la imposición de una segunda República, mediante una gran revolución social. La nación peruana se halla inconclusa. Curiosamente, es la única que en cuyo ámbito podemos comprobar que aún están presentes todas las etapas de la Historia: primitiva, antigua, media, moderna y contemporánea. Una nación anárquica, donde miles o millones carecen de los más elementales medios de la civilización y que aún hay seres que utilizan como combustible el estiércol de las llamas.

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Nota N° 1.- Para quienes deseen leer la presentación completa que hizo Armando Robles Godoy del libro de don Héctor Vargas Haya, “Perú: 184 años de corrupción e impunidad”,  la podrán encontrar en mí libro Don Ricardo Palma para empresarios (páginas: 182 / 192); se tratan de diez excelentes páginas “preñadas de sustancia”.