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Paramos buscando culpables de nuestro retraso. Desde la escuela venimos recibiendo consignas orientadas a responsabilizar de nuestros males terceros, a factores externos. Nuestra  respuesta aprendida “los españoles son los responsables”,  es el  simplismo de ignorar las razones de nuestro subdesarrollo:  la idiosincrasia criolla,  la falta de educación y de identidad. Tratamos de encubrir nuestra propia responsabilidad, mientras se oculta  los malos hábitos, la cleptomanía, la informalidad, el desacato a la autoridad, la picardía y la impunidad como forma de vida. Antaño, la letanía  consistió en culpar al imperialismo norteamericano como causante de nuestros males lo que nos costó muchas batallas por enfrentamientos ideológicos. Mucho antes, culpábamos a los imperialistas ingleses. Hoy, en la búsqueda de nuevos responsables nos refugiamos en la tarea de culpar como causantes de nuestras lacras a los españoles. Ignoramos  quienes lo serán  en el futuro. Ciento ochenta  y nueve años llevamos sin tratar de corregir nuestros errores y culpando a los conquistadores. Vivimos una suerte de peligrosa patología, una especie de xenofobia selectiva, sin realizar una profunda autocrítica  para reconocer que el germen de nuestros males están en nosotros mismos y no en factores exógenos.

Mientras que antes, durante y hasta poco después de la Declaración de la Independencia, fue manifiesta la adhesión a los españoles por parte de los peruanos que lucharon por continuar dependiendo de la Corona y del poder de Fernando VII, contradictoriamente en nuestros días persistimos en la tendencia inducida de culparles a ellos de todo. Ya casi nadie recuerda los desesperados intentos de los peruanos  de continuar bajo la dependencia española. El apego hacia ellos era intenso y tan fuerte como el temor de ser independientes para dirigir a la república y  se aspiraba una monarquía  dependiente de la Corona Española.

El cambio de  actitud respecto de España, data del momento en que, ciertos círculos  interesados, desde el colegio han deformado la mentalidad de los estudiantes, concienciándoles con una especie de fobia hispánica, como estrategia de los grupos dominantes preocupados en transferir hacia factores exógenos, sus criminales actos de embrutecer al pueblo, para que no sea capaz de conocer y ejercer sus deberes  y sus derechos. Son los  mismos que imploraban su deseo de seguir bajo el dominio de la monarquía española. Interesados en santificar sus delitos, son los introductores de la hispanofobia. Raúl Porras decía que la primera reacción del criollo emancipado fue renegar de España y de sus años de dominación en América y  que «en los versos, proclamas y discursos y hasta en las estrofas del propio Himno Nacional se habla de los «tres siglos» de horror de la colonización española. Se niega –continúa- la obra civilizadora de España y se trata de borrar, nominalmente, todos los aportes espirituales de ésta.

Cierta vez, con ocasión de su visita al Perú, del premio Nóbel de literatura, Camilo José Cela, hombre sin pelos en la lengua,  al pisar tierra peruana expresó su no grata impresión  de Lima. Un periodista peruano, de manera impertinente le preguntó si no cree que los problemas del Perú se debían a la conquista española. Cela le respondió resueltamente: “Ese acontecimiento ocurrió hace quinientos años y qué hicieron ustedes durante ese tiempo?  Los reporteros se limitaron a consignar la respuesta sin comentario alguno. Probablemente les debe de haber servido de lección para, cuando menos recurrir a la historia universal enterarse de que todos los pueblos pasaron por etapas de conquista, incluyendo a la propia España que  soportó el dominio de  los árabes durante siete siglos. No existe conquistador santo. Todos los pueblos del mundo han sido, a su turno, conquistados por otras culturas, y ninguno de ellos se lamenta de su pasado, al contrario han labrado sus  destinos. Los propios españoles no condenan a sus  conquistadores. No pocos peruanos desconocen que muchas de nuestras costumbres,  recetas culinarias y de repostería, son también árabes, trasmitidas a través de los españoles. Los que caen en una suerte de patológica xenofobia antihispánica, ignoran que casi todas las naciones americanas han sido conquistadas, exploradas y gobernadas por España, pero sólo en el Perú se culpa a ese hecho histórico de los males y atrasos que los peruanos no hicieron nada por superarlos.

 

LA  CONQUISTA  ESPAÑOLA  EN  AMÉRICA

Cuatro fueron los Virreinatos en América,  y no uno, como se pretende hacer creer interesadamente, En el Norte, el Virreinato de Nueva España que comprendía  California, Nuevo México, Arizona, Texas, Nevada, Florida, Utah, Colorado, Wyomin, Kansas, Oklahoma, Luisiana, Arkansas, Nebraska,  Dakota del Sur, Dakota del Norte, Montana, Idaho, Minesota, Iowa, México, y la Capitanía General de Guatemala con El Salvador, Nicaragua, Honduras, costa Rica.

El Virreinato de Nueva Granada con Panamá, Colombia y Ecuador, y  la Capitanía de Venezuela.

El Virreinato del Perú con Bolivia, parte de Ecuador, Colombia y Chile..

El  del Río de la Plata con Argentina, La Patagonia,  Paraguay, Uruguay y parte de Bolivia.

Estados Unidos de Norteamérica, fue la nación con una de las mayores influencias de la conquista española. En el siglo XVI, más de las tres cuartas partes de su territorio fueron exploradas por los españoles Francisco Vásquez Coronado, Alvar Núñez Cabeza de Baca, Alfonso Gregorio Escobedo, Rodríguez Cabrillo, entre otros. Hernando de Soto descubrió el río Mississipi, en 1541; Juan Ponce de León fue gobernador de Puerto Rico y recorrió La Florida. En Miami una importante avenida lleva su nombre y luce un imponente monumento. La primera ciudad española es San Agustín, fundada por Pedro Menéndez de Avilés. Ostentan ascendencia española  Los Angeles, San Francisco, Sacramento, Las Vegas y otras, en California. En la época de los libertadores, más de la mitad de los estados norteamericanos se hallaba en poder de España, lo que pesó para que Thomas Jefferson reclamara al idioma español como segunda lengua de ese país.

El historiador peruano Eugenio Chang Rodríguez, Director del Seminario Latinoamericano de la Universidad de Columbia- USA, al referirse a los 504 años del arribo de Colón a las Américas, decía que «En la capital de los Estados Unidos, el 12 de octubre de 1966 ha servido para esgrimir la historia como arma contra la xenofobia escondida detrás de las leyes antimigratorias, inconstitucionales  y violadoras de los derechos humanos» «Históricamente el castellano es el primer idioma europeo hablado ininterrumpidamente en los Estados Unidos desde  1513, año de la llegada de Ponce de León a La Florida. En Nueva York se lo hablalo desde el siglo XVII, cuando se establecieron en la entonces Nueva Amsterdam los sefarditas exiliados de Nueva Holanda ocupada por las tropas brasileño-portuguesas en 1654. Desde 1735 se lo comenzó a enseñar, y en la actualidad es el idioma más estudiado en Norteamérica, superando la observación de Thomas Jefferson, quien cuando más de la mitad de los territorios estadounidenses pertenecían a España lo reconoció como «el más necesario» de todas las lenguas modernas después del francés» Diario Expreso, 15-10-1996..

La influencia española ha sido gravitante en casi todo el Continente, a excepción de Canadá, Brasil, Haití y Las Guayanas. Hernán Cortés conquistó y gobernó a México en 1519. Sus antecesores, Hernández de Córdoba y Juan Grijalva en 1518. Alonso de Ojeda, Pedro de Alvarado, Pedrarias Dávila, Vicente Yáñez Pinzón y otros dejaron las huellas de sus pasos en toda Centroamérica. En Argentina, en 1502 y 1516, influyeron Américo Vespucio y Juan Díaz de Solís. Buenos Aires fue fundada, primero, por Pedro de Mendoza el 2 de febrero de 1536, como la Ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires, y refundada el 11 de junio de 1580, por Juan  de Garay. Desde 1776 a 1810 fue sede del Virreinato del Río de la Plata. En 1520, Fernando de Magallanes descubrió a Chile, sede de la  Capitanía de Pedro de Valdivia, socio de Francisco Pizarro. En Colombia, la ciudad de Santa María fue fundada por Rodrigo de Bastidas, en 1525; Cartagena de Indias, por Pedro Heredia, en 1523, y Santa Fe de Bogotá, por Jiménez de Quesada. Antes de Alonso de Ojeda, gobernador de Venezuela, la recorrieron Pedro Alonso Niño, Cristóbal Guerra, Vicente Yáñez Pinzón, desde 1500. Uruguay recibió fue conquistada por Juan Díaz de Solís, y Paraguay por  Alonso García e Irala, en 1516. En una flagrante contradicción en que incurren los peruanos con sus odios, desde antes de la Independencia expresaron su acendrado apego a la Corona, y su  oposición al intento emancipador. No por nada surgió la alianza de Argentina, Chile, Colombia y Venezuela para organizar el ejército  patriota que peleó en Ayacucho contra el ejército realista, integrado por  peruanos, defensores de la dependencia española.

Los que hemos recibido la influencia de la cultura occidental no podemos renegar de ella que supone raza, lengua y costumbres. España fue dominada por los árabes durante siete siglos y junto con ella, otras culturas como la fenicia, judía, griega y romana forman parte de la cultura que nos fue trasmitida por su intermedio..La conquista propició radicales cambios de carácter histórico, lingüístico, religioso, político y social. Debido a la conquista, como casi todas las naciones de América,  el Perú empezó a tener un lugar en el conocimiento universal. Antes de ella no era conocido ni figuraba en mapa alguno. Recién a partir de la conquista el Perú comenzó a formar parte como país en el concierto de las naciones. El mestizaje es un legado al que no podemos renunciar. Renegar de la herencia española no sólo es torpe sino una demostración de  ignorancia y una suerte de negación de nuestra sangre, de nuestros apellidos, abuelos y bisabuelos, de nuestra estirpe, es decir negarnos a nosotros mismos. Por lo demás, ningún conquistador es angelical y los pueblos conquistados jamás estarán satisfechos de haber sido interrumpidos en su modus vivendi, y si un pueblo no es conquistado por  uno lo será por el otro. Es la ley histórica que ha  regido a todos los pueblos del  universo, los que, al alcanzar la mayoría de edad logran su emancipación, así ha sido siempre,  así  aconteció  con el Perú y con los pueblos  de América.